El atardecer de un símbolo eterno


mandelaDesde mi infancia hasta el día de hoy, contrario a muchos – sobre todo a los románticos – detesto los atardeceres… me producen tristeza. Las primeras experiencias que recuerdo y que están asociadas a este fenómeno ineludible que se superpone a la luz del día, provienen de reminiscencias de niño en las que, aquellas montañas que rodeaban el pequeño valle en el que estaba enclavada la cálida morada de nuestros padres – allá por las lomas de Constanza –  servía de cuna a las ya débiles luces del sol que comenzaban a agonizar y a dar paso a la taciturna y enorme oscuridad, que solo esclarecía su aspecto cuando, a lo alto, allá en el firmamento, comenzaban a brillar las tintineantes estrellas… y en cuanto a la tristeza, solo se deshacía cuando la madre, sabedora de esa debilidad, dedicaba unos minutos a “arrullar” a su primogénito. Sigue leyendo

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Juegos de poder en la cancha… y en las calles


brasilEl hombre puede ser, como afirmaba Protágoras, la medida de todas las cosas. Como ser histórico y en el orden de la creación de su “propio diario biográfico” es, como en las sociedades, el creador de sí mismo; por tanto, sus acciones definen y “miden” el contexto personal y colectivo en el que en determinado momento de la historia se desarrollan, haciendo desarrollar, a su vez, su medio societal y quizás hasta su propia dimensión humana. Surge a partir de esta frase la idea del relativismo subjetivista que señala la imposibilidad de tener una verdad absoluta y universal que marque por igual a todos los hombres y el concepto de la versatilidad de este frente a distintas circunstancias. Ortega y Gasset lo diría muchos siglos después de esta forma “yo soy yo y mis circunstancias”. Sigue leyendo

La doctrina Hessel se adueña de Wall Street


Stephane Hessel hace renacer en el  ciudadano del mundo el deseo de participar en los cambios que amerita su entorno.

Para leer el artículo completo pulse en el enlace: http://www.elcaribe.com.do/2011/10/07/la-doctrina-hessel-se-aduena-de-wall-street

Entre la Odisea del Amanecer y el Harmattan


 

Para los que estén pensando que este nombre tiene algo que ver con la novela épica de Homero sobre el viaje de Ulises, están equivocados y para aquellos que, yéndose por el patrón de sonido puedan asociar el segundo término (Harmattan) a algún evento de la India o algo parecido, lamentablemente, también lo están.

¨Odisea del Amanecer¨ es el nombre con el que los Estados Unidos han apellidado su mision de ¨protección a civiles en Libia¨ y ¨Harmattan¨ es como ha llamado Francia a su operación en este país, palabra con la que se designa igualmente a un viento seco y polvoriento de África Occidental.

Si observamos el significado temático de ¨Odisea¨ tendríamos que hablar de: un viaje largo, en el que abundan los sucesos adversos y favorables al viajero, pero en este caso en especifico sería por los caminos ¨del amanecer¨. Y entonces cabría preguntarse ¿un amanecer para quien o para quienes? ¿para los libios? ¿Para Gadafi? o ¿para los intereses americanos y europeos en aquel país dueño de opulentas fortunas y de bondadosas canteras petrolíferas? o quizás ¿un nuevo amanecer en el que se despiertan nuevos odios y nuevas cuentas que arreglar en un futuro entre oriente y occidente o más bien entre religiones?

 Los Estados Unidos, en su afán de resguardar la posición auto asumida de ¨policías del mundo¨ se arriesgan a enfrentar sucesos adversos y favorables en la vía hacia un amanecer incierto, en un país en donde no existe mas instituciones que el espíritu de un pueblo adepto a las directrices trazadas por Gadafi desde 1969 y aquellas formadas coyunturalmente por los nuevos rebeldes que, impulsados por el aluvión revolucionario surgido desde las protestas recientes en Túnez y en Egipto, tratan por todos los medios de hacer saltar de la poltrona de gobierno al emblemático Muamar el Gadafi.

Francia, por su parte, ha decidido a fuerza de misiles y de bombazos, levantar una ¨tormenta polvorienta en Libia ¨ capaz de destruir desde sus cimientos el régimen ¨gadafiano¨ para sustituirlo por… Aquí surgen las preguntas ¿una vez llevada a cabo la odisea norteamericana y levantada la ventisca destructora de Francia dejando destruida la institución principal de gobierno en Libia: la familia Gadafi, quien va a dirigir allí? ¿El amanecer del que habla los Estados Unidos será beneficioso para los libios que han de ver en manos extranjeras su principal riqueza y patrimonio milenario: el petróleo? ¿Este nuevo amanecer vale la vida de civiles que han de perderse en medio del polvo lúgubre que en estos momentos esparce muerte y desolación en las calles de Libia? ¿No se estará buscando lograr el manejo absoluto de intereses económicos y geoestratégicos con el pretexto de regalar a los libios un nuevo amanecer que indefectiblemente se ve turbio por el efecto del Harmattan?

Subsisten preguntas sin contestar que traerán respuestas inimaginables…