Juegos de poder en la cancha… y en las calles


brasilEl hombre puede ser, como afirmaba Protágoras, la medida de todas las cosas. Como ser histórico y en el orden de la creación de su “propio diario biográfico” es, como en las sociedades, el creador de sí mismo; por tanto, sus acciones definen y “miden” el contexto personal y colectivo en el que en determinado momento de la historia se desarrollan, haciendo desarrollar, a su vez, su medio societal y quizás hasta su propia dimensión humana. Surge a partir de esta frase la idea del relativismo subjetivista que señala la imposibilidad de tener una verdad absoluta y universal que marque por igual a todos los hombres y el concepto de la versatilidad de este frente a distintas circunstancias. Ortega y Gasset lo diría muchos siglos después de esta forma “yo soy yo y mis circunstancias”. Sigue leyendo

La península coreana a los pies de la diplomacia


koreaEn días pasados la prensa internacional daba cuenta del llamado a la cordura que hacía el secretario general de la ONU Ban Ki Moon,  refiriéndose al conflicto en la península coreana. Ese pronunciamiento lució lo más cercano al cumplimiento vago de una obligación derivada de un cargo que la preocupación genuina de un líder que representa al máximo organismo  encargado de velar por la preservación de la concordia y la paz mundial. Sigue leyendo

La profecía de los mayas en las calles de Siria


siriaEn las calles de Siria la profecía de los mayas se cumple todos los días. Justo hasta hoy, 21 de diciembre del 2012, fecha en la que según voces agoreras y “apocalípticas” el mundo terminaría para todos los mortales, éste se ha acabado para cerca de 45,000 almas –mal contadas y sin incluir a los desaparecidos- entre ellas, mujeres, niños, ancianos, y, por supuesto, soldados pro régimen, “rebeldes”, terroristas y demás yerbas aromáticas que mantienen desde hace 21 meses un conflicto que desangra literalmente a ese país.

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Una extraña primavera árabe


Justo cuando en los Estados Unidos y en gran parte del mundo se conmemoraba tristemente el décimo primer aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 contra las torres gemelas en Nueva York, en Libia, antiguo bastión de Muanmar Gadafi, específicamente en Bengasi, una importante ciudad a orillas del mar mediterráneo, la sede del consulado americano era atacada salvajemente y los integrantes de la legación consular, presas del terror y entre bombazos, disparos y un humo asfixiante, trataban de huir para salvar sus vidas, mientras los pocos guardias de seguridad repelían a duras penas el ataque. Sigue leyendo

Luego de 67 años, Japon aún llora a sus hijos


¿Cuántos fueron? Unos dicen 300 mil, otros más conservadores aducen que las víctimas rondan entre los 250 y 280 mil, en fin, podrían haber sido mil, cien o tan sólo una persona, el dolor y la pena por la muerte indiscriminada de hombres, mujeres y niños, como consecuencia directa del lanzamiento de sendas bombas atómicas, el 06 y 09 de agosto de 1945, sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, continùa, al cumplirse el 67 aniversario de este aberrante hecho, presente en el corazón de japoneses y de personas que alrededor del mundo repudian la utilización inmisericorde de armas nucleares, independientemente de que se esté librando una guerra o no.

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Convenio sobre Cibercriminalidad


Desde el año 2007 nuestro país cuenta con una ley (la 53-07) contra lo que esa misma pieza jurídica denomina como “Delito Tecnológico”, y a partir de la adopción de la misma se creó el Departamento de Investigación de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología (DICAT), el cual ha estado trabajando arduamente en la detección de las fuentes desde donde han sido cometidas incursiones ilegales en sistemas electrónicos y tecnológicos tanto a nivel privado como público y en el correspondiente sometimiento a la  justicia de los responsables.

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La resaca del alcohol… digo, del Poder


Hangover, resaca, guayabo, goma, chuchaqui, futsukayoi … son solo algunos denominativos utilizados en ciertos países para definir aquello que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española instituye como: “cuadro de malestar general que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso”.

Todos los que en algún momento de sus vidas han pasado por la ingesta de alcohol, sin importar la razón (social, compulsiva, depresiva, celebrativa, etc.), conocen la sensación de muerte que se produce después de abusar de las copas y de su contenido; mucho peor si a la ingesta pura y simple de alcohol se agrega el hecho de la mezcla de marcas o a la par de otras bebidas espirituosas o simplemente el acompañamiento clásico y pernicioso al trago: uno o diez  tabacos…

La cabeza duele en demasía… la respiración que normalmente surge de manera acompasada de nuestros pulmones adquiere visos de lamento febril salido de las entrañas de un túnel frio y lastimero, nuestra presión sanguínea es tan fuerte y tan perfectamente palpable, que sentimos que todo el cuerpo se estremece al compás del latido del corazón, en fin, es un panorama y una sensación tan penetrante que percibimos de cerca una agonía tal, que más de uno ha de exclamar: “Co.. no vuelvo a beber jamás”.

Sin embargo, la sensación de bienestar, desinhibición, alegría, gozo, holgura, en la  que se deleita  la persona en los momentos de paladear el gustillo exquisito y el aroma embriagante del alcohol, hacen que de nuevo el individuo condescienda ante la tentación de sentirse dios en el lapso de tiempo comprendido entre la elevación del nivel etílico en sus venas y el momento en que el cuerpo comienza a rechazar de forma natural todo ese universo creado bajo la combinación de la imaginación y el efecto alucinógeno del alcohol.

Todo ese proceso es muy parecido a otro que se da en nuestra sociedad: “La embriaguez producto del PODER”. Según dice Foucault: “el poder debe ser ejercido en red y, en ella, los individuos no sólo circulan, sino que están siempre en situación de sufrirlo, pero también de ejercerlo en determinado momento de su vida”. Cuando el individuo, en su corto o perezoso juicio, no se da cuenta del carácter cíclico y, por tanto, flotante, inestable del poder; cuando éste no es asumido en esa forma y muy por el contrario, es tomado como rehén individual por una persona, buscando ser dios, embriagándose de sus efectos, minimizando elementos circundantes (incluyendo a las personas), lacerando, lastimando, humillando, inutilizando la dignidad de los “humanos inferiores” que les son útiles a sus desmanes caricaturescos; huyendo del sufrimiento que puede acarrear el mismo y produciendo angustia, pesadumbre a diestra y siniestra a las demás personas, simplemente ha de esperarse que la resaca, el hangover, el futsukayoi, o como usted quiera llamarle, ha de ser sumamente aleccionador, pero sobretodo, muy doloroso, triste y lamentable.

“Todo pasa y todo queda”, reza una hermosa canción del poeta y cantante Joan Manuel Serrat… Ojalá que cuando todo pase, por lo menos quede algo de lo que una vez fue ese ser humano y que la resaca producida por el poder que le embriagó no arrase con lo que subsista aún en ese momento de su condición de “pobre persona”.

La resaca por alcohol arranca suspiros de quienes observan: “pobre borracho!”…

La resaca a causa del poder solo concita desprecio y glosas recriminatorias de quienes habitaban el mismo espacio aunque pasasen desapercibidos, además de cruda repulsa de parte de los que fueron a la fiesta y aunque tomaron ligeras dosis de poder, nunca llegaron al penoso estado de embriaguez…

Salud!!!::::