La profecía de los mayas en las calles de Siria


siriaEn las calles de Siria la profecía de los mayas se cumple todos los días. Justo hasta hoy, 21 de diciembre del 2012, fecha en la que según voces agoreras y “apocalípticas” el mundo terminaría para todos los mortales, éste se ha acabado para cerca de 45,000 almas –mal contadas y sin incluir a los desaparecidos- entre ellas, mujeres, niños, ancianos, y, por supuesto, soldados pro régimen, “rebeldes”, terroristas y demás yerbas aromáticas que mantienen desde hace 21 meses un conflicto que desangra literalmente a ese país.

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Franja de Gaza, campo de concentración del siglo XXI


Que Israel controle desde el año 2007 todas las fronteras de Gaza (con la excepción de la frontera sur, controlada por Egipto), la comunicación de ésta con Cisjordania – su hermano mayor palestino- y con los mercados internacionales, así como su espacio aéreo, marítimo, además del suministro de agua y combustible, convierten a esta angosta franja territorial de 360 km2 en un enorme “campo de concentración”  del siglo XXI. Sigue leyendo

El Fracaso de un Plan de Paz


Al cumplirse un año y un mes que se iniciaron las protestas contra el régimen de Bashar Al Asad en Siria, la ONU, por medio de su enviado especial Kofi Annan, firma y logra “poner en vigor”, el 12 de abril pasado, un plan de paz que, para la comunidad internacional, representaba una esperanza de avenimiento y diálogo entre las partes en conflicto con el propósito de detener la escalada progresiva de violencia y muerte que se ha estado produciendo en Siria a lo largo de este último año.

A un mes y semanas de que se produjese ese “ensayo” de tregua, muy lastimosamente, hay que decir que todo ha sido un verdadero fracaso. Solo 6 puntos conformaban este plan de paz, los que podían resumirse en un alto al fuego, apertura de negociaciones, autorización de entrada de ayuda humanitaria, todo esto con el fin ulterior de que, luego de calmar los ánimos allí, se iniciase el empedrado camino hacia la transición democrática. Ninguna de las partes lo ha respetado.
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Convenio de la Haya del 19 de Octubre Relativo a la Competencia, la Ley Aplicable, el Reconocimiento, la Ejecución, y la Cooperación en Materia de Responsabilidad Parental y de Medidas de Protección de los Niños.


Según el  Convenio, la expresión “responsabilidad parental” comprende la autoridad parental o cualquier otra relación de autoridad análoga que determine los derechos, poderes y obligaciones de los padres, tutores o de otro representante legal respecto a la persona o los bienes del niño”.

Basados en la premisa de la institucionalización a nivel estatal de un instrumento que ofrezca las garantías necesarias para el reconocimiento y ejecución de las medidas pertinentes en la  protección de los derechos del infante y en la práctica de disposiciones que aseguren y que ofrezcan las herramientas necesarias para el cumplimiento de la responsabilidad parental, sin que en el ejercicio de la misma se incurra en conflictos de leyes con los sistemas jurídicos internacionales, la Republica Dominicana suscribió en 1996 el Convenio al que se refieren estas letras, y en los primeros días de noviembre del 2009, luego de su aprobación por parte del Congreso Nacional, la Cancillería ha enviado el Instrumento de Ratificación a nuestra Misión en los Países Bajos para su pertinente depósito y puesta en vigencia, siempre en concordancia con las disposiciones especificadas en el propio Convenio.

Ofrecer las herramientas precisas para el desarrollo de una responsabilidad parental que garantice el crecimiento del niño en un clima que reconozca y avale sus derechos y que, al mismo tiempo, le ofrezca las medidas de protección necesarias para su sano desenvolvimiento como ente social, es el objetivo subliminal y constante de este convenio, al tiempo que institucionaliza, en medio de las relaciones interestatales, las medidas necesarias para evitar los conflictos jurídicos, patentizando la imperiosidad de la ley dictada en cualquiera de los Estados Contratantes siempre que no vaya en contraposición a lo estipulado en el convenio.

Es, como puede observarse, un paso más de avance para la República Dominicana en la concretización de un ideal nacional que propugna abiertamente por una adecuación jurídica que tenga como activo fundamental la promoción social del individuo y el establecimiento de garantías constitucionales que le salvaguarden desde la niñez, como forma de crear una sociedad en donde la defensa y preservación de la dignidad del ser humano florezca a la sombra de la protección esmerada y fraterna del Estado.

El volador de cometas


Zabur_cometa

Cuando Zabur mira al cielo no ve dioses ni princesas ni dragones ni sueños, sólo ve un vacío preñado de nubes y vientos en los que un buen volador de cometas sabrá jugar con la altitud y los cambios de dirección exactos para cortar las de los demás. “A veces tengo suerte y consigo derribar diez en un día. Otras no tengo tanta y me derriban a mí”, dice con los ojos muy abiertos, redondos, como si llevara el susto dentro del cuerpo. Zabur tiene 11 años y la mirada cansada, triste, casi de anciano, porque a veces con sólo ver desgracias se envejece. Sus ojeras, dos bolsas que se pliegan, delatan una vida de escasez, que cuando lo esencial no llega, el paso del tiempo es otro, deja huellas y cicatrices.

Zabur va al colegio. Le gusta aprender dari, la lengua nacional emparentada con el farsi de Irán. En un mundo de analfabetos como Afganistán, saber leer y escribir representa un salto social, pasar de la miseria a la pobreza, que diría Marx, Groucho Marx. Le apasiona el colegio porque aprende más cosas: “Me gusta mucho el inglés y el santo Corán”, asegura sin dejar escapar un sentimiento, un atisbo de sonrisa, escondido siempre detrás de su cometa azul llena de magulladuras. Cada herida, una tirita de celofán. “Esta cometa cuesta 15 afganis”, dice. Con un dólar se podrían comprar tres y guardar algo para caramelos. Es el único que tiene y sabe que no está para sobrevivir a muchas más derrotas en el cielo de Kabul.

 Los talibán, que significa estudiantes de religión, la tomaron con las cometas. Las prohibieron al llegar al poder en 1996. Hacer volar una en el cielo era, al parecer, pecado, un desafío inadmisible a Dios, el único que puede ocupar el espacio celestial. También prohibieron la música, la televisión y el cine, incluso el cine sacro. Eran obligatorias las barbas en los hombres y el burka en las mujeres.

El periodista estadounidense David Rohde, que estuvo secuestrado siete meses y diez días por los talibán, cuenta en un libro recién publicado en Estados Unidos, que sus captores le pedían canciones pop occidentales y mientras que él tarareaba piezas demoníacas como She loves You de los Beatles, sus secuestradores hacían los coros. Quizá la distancia no sea tanta cuando se cae la máscara.

Cada cometa que vuela en Kabul, y son muchas estos días de finales de otoño en los que el invierno asoma en forma de nieves en las montañas, es un desafío, un grito de libertad. Los miles de niños Zabur que corren y gritan por las calles de esta ciudad, por los cementerios y las terrazas, son antídotos vivientes contra la intransigencia de los adultos, contra la guerra. Cada uno convertido en un émulo del escritor Jaled Hossein.

 “Todo depende del nailon”, explica Zabur. “Si es bueno y sabes hacer volar la cometa cortarás muchas de las que están cerca de ti. Si el nailon no es bueno sólo conseguirás golpear a la otra cometa, nunca derribarla”. Uno bueno cuesta más que una cometa. Dependiendo del gusto y las manías del volador de cometas son necesarios mil o dos mil metros. “Cuando corto una, el otro niño no se enfada. No dice nada. Sólo recoge la suya y se va a casa. Cuando me cortan a mi tampoco me enfado. Sólo recojo mi cometa y voy a casa a pegarle celo en los rotos. Sólo juego los viernes que hay viento. En los demás días voy al colegio”.

El niño Zabur tarda en coger confianza en la conversación. Al principio se protegía con la cometa como si ésta fuese un escudo. Ahora, al final de la charla, como si ya no temiera una pregunta difícil, sonríe tímidamente. Sus ojos redondos con el susto dentro están colorados y lagrimean por el polvo. “No me pasa nada. Los tengo así de mirar tanto al cielo. Hoy he jugado tres horas seguidas”. Cuando el extranjero se va, Zabur mira en su mano el valor de tres cometas nuevas, o una sola con el mejor nailon que se pueda comparar en todo Kabul. Esta vez Zabur parece muy feliz.

Tomado de “CUADERNOS DE KABUL” .

elpais.com

LOS PIRAÑAS O NOMADAS URBANOS


Pirañas

A más de uno de nuestros lectores,  la primera parte de este título le parecerá familiar si asocia la temeridad, voracidad, desacato, audacia, desgarro, etc. que caracteriza a esta especie de peces que, por lo general, habita las turbulentas y profundas aguas del río más grande del mundo, el Amazonas,  con el carácter sociológico que envuelve la realidad de los niños que viven como “nómadas urbanos” y que se concentran como pequeñas “fierecitas” en los semáforos e intersecciones de nuestro bien amado “Gran Santo Domingo”, así como también en las demás provincias de importancia de la República Dominicana.

Los transeúntes que se desplazan, ya sea en vehículos o a pie, por  las calles de Quisqueya, deben lidiar a diario con la conducta impropia de niños (en su mayoría haitianos) que pululan como moscas en las aceras e intersecciones, buscando a como de lugar ser favorecidos por  la bondad de algún ciudadano con la presea de alguna que otra moneda, la que no siempre es entregada a ellos por “humana solidaridad” con la condición de pobreza que éstos viven o representan, sino mas bien, para quitarse de encima la caterva de “pirañas” que con una actitud que daría al traste con el comportamiento ecuánime y tranquilo del más sencillo de los mortales, ataca a los vehículos y a los ciudadanos que deben detenerse por la fuerza conductual en cada semáforo de la ciudad.

El denominativo de “PIRAÑAS”, debo confesar, no es una invención del suscrito para denominar a estos grupos de niños que, atrapados por la pobreza, indigencia, delincuencia, y, victimas en su mayoría del negocio perverso del trafico y trata de personas, llenan nuestras calles y adornan nuestras esquinas como corolario indicativo de la ausencia de soluciones a problemas ancestrales de los que nuestros pueblos siempre han sido víctimas, sino mas bien, es el título nominal bajo el que son conocidos millares de niños que viven en la indigencia, y, literalmente “viven DE la indigencia” en países sudamericanos como Perú, Uruguay, Bolivia, etc.

Y en los países sudamericanos, estos niños y adolescentes “Viven DE la indigencia” porque este es el pretexto para cometer todo tipo de transgresiones a la ley y para iniciarse en caminos que los llevan a convertirse en temidos delincuentes y en violadores constantes del sistema de leyes, obviamente, si logran llegar a convertirse en adultos después de sobrevivir a las tropelías del destino y del mundo en el que les ha tocado iniciarse y vivir .

La República Dominicana tiene que, como reza el dicho popular, “CORRERLE COMO EL DIABLO A LA CRUZ” a crear las condiciones para que en su seno se produzca el ambiente propicio en el que se reproduzcan estos malos engendros societales que traen desasosiego e inseguridad a la población.

Digo esto porque, no podemos “darnos el lujo” de pecar de incautos, ingenuos o, simplemente tratar de tapar el sol con un dedo. El proceso biológico al que están destinados los seres vivos los lleva a crecer, fisiológicamente hablando. De manera que, estos niños que, reitero, por luchas que se han escenificado en nuestras calles han erradicado y desplazado a los tradicionales dominicanitos que pedían en las esquinas y ahora son la mayoría de nacionalidad haitiana, los cuales emigran como nómadas de un sector a otro, han de pasar por las lógicas etapas por las que transita un ser humano hasta la vejez y pueden, en el trascurso de esos años venideros, regalarle de gratis a la República Dominicana, uno de los mayores problemas sociales a los que ha estado expuesta.

Ahora bien, existe una disparidad lógica entre la realidad del problema social que, originado por estos segmentos societales, viven los países sudamericanos y el que vive y ha de incrementarse en poco tiempo en la República Dominicana. En los primeros, sus “pirañas”, son nacionales de sus respectivos países; en la República Dominicana, los nuestros no son nuestros, sino que son el resultado del trafico y trata de ilegales desde la hermanita “Tierra Alta” o Haití, los cuales son traídos desde que nacen, unos, en el vientre de madres ilegales, otros.

De manera que, urge la actuación concienzuda y mancomunada de las ONG que trabajan a favor de estas minorías y de las autoridades que, se supone, nos representan a todos como mayoría. No basta con la puesta en agenda de programas sociales si no se acompañan éstos de los correctivos necesarios para erradicar un problema desde los cimientos más profundos del mismo. Muchos quisieran ayudar a esos niños y en ese afán por hacerlo, se desprenden a diario de “algo” en cada semáforo (dependiendo de la cara de “tristeza ensayada” que se le muestre) sin pensar que alimentan con su buena acción el apetito de personas sin escrúpulos que utilizan a estos seres indefensos para llenar sus bolsillos… Estos pequeños “indefensos” son los mismos que son utilizados por otros delincuentes mayores para el narcotráfico (las leves y ligeras penas o correctivos derivados del Código del Menor vigente en la República Dominicana es el aliciente perfecto para que así suceda), después estos mismos “indefensos” comienzan a actuar y a delinquir de manera autónoma y van asaltando, violando y matando ciudadanos valiosos para la sociedad y al final, estos son los mismos “indefensos” que pueden llevar a la República Dominicana a ser víctima del mayor cataclismo social de su historia contemporánea con todos los efectos y consecuencias que eso implica.

Salud!!!!

Desahogos…


desahogo

Los países subdesarrollados (o mejor dicho, la República Dominicana) nunca han de pasar a otro estadío de bienestar social conjunto, a menos que se erradique la cultura de hacer lo que nos viene en ganas en el momento en que nos dé la gana, sin regulación que nos parezca valedera…

O hasta que desde las entrañas del pueblo mismo y desde los cimientos de los hijos  más nobles de estas tierras surjan verdaderos lábaros irreductibles de grandeza y de entrega rotunda a la empresa de la búsqueda del bien común.

El asunto es el siguiente:

Cómo es posible que no exista regulación alguna que obligue a los dueños de colegios privados a ceñirse a un reglamento general que norme las tarifas y los asuntos a ser cobrados a los padres de los niños en edad escolar???? Es sorprendente que hasta los benditos “suaper” de limpiar se les cobre, aparte de todas las cosas que deben pagar los padres para garantizarle a sus hijos (en un país que independientemente del gobierno de turno, nunca a logrado ser verdadero defensor de los derechos de los ciudadanos que, en ejercicio del poder soberano del voto le colocan en el atrio gubernamental), por lo menos la esperanza de que cuando crezcan van a vivir en un país en donde haber pagado todas esas “diabluras, basuras  y nimiedades” vaya a servirle de algo. Me llega una cuestión a la mente: si los padres deben pagar aparte todas esas m…, por concepto de qué se puede decir que se paga la alta mensualidad que cobran????

Paradójicamente, la República Dominicana hace esfuerzos desde algunos órganos del Estado para mejorar en muchas áreas, (de eso soy testigo de excepción), más no obstante eso, la cultura de aprovecharse de las circunstancias en desmedro de los que están en desventaja impregnada en las sienes del dominicano (no de todos) es tan avasallante que, por más esfuerzos que se hagan, difícilmente este pais abandone el estadío de pobreza, pudredunmbre, descalabro, desesperanza, subdesarrollo y demás cosas abominables en las que está inmerso.  

Es una verdadera lástima, sin embargo, no basta con que desde el Estado se traten de proveer (que en verdad no se proveen) todos los métodos o medios  de cohersión necesarios para obligar a los ciudadanos a ser “buenos dominicanos” si no existe en la más profunda y recóndita convicción del mismo el deseo o la propensión a serlo… 

Definitivamente, que irá a pasar??????