Juegos de poder en la cancha… y en las calles


brasilEl hombre puede ser, como afirmaba Protágoras, la medida de todas las cosas. Como ser histórico y en el orden de la creación de su “propio diario biográfico” es, como en las sociedades, el creador de sí mismo; por tanto, sus acciones definen y “miden” el contexto personal y colectivo en el que en determinado momento de la historia se desarrollan, haciendo desarrollar, a su vez, su medio societal y quizás hasta su propia dimensión humana. Surge a partir de esta frase la idea del relativismo subjetivista que señala la imposibilidad de tener una verdad absoluta y universal que marque por igual a todos los hombres y el concepto de la versatilidad de este frente a distintas circunstancias. Ortega y Gasset lo diría muchos siglos después de esta forma “yo soy yo y mis circunstancias”. Sigue leyendo

Chávez y la integración más allá de Venezuela


correaEl pasado fin de semana, Chávez, de regreso a Venezuela luego de estar en Cuba por asuntos médicos, ha “puesto orden en la casa” como previsión a una posible ausencia definitiva suya a causa de la enfermedad que le aqueja.

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Rio + 20, El Futuro que Queremos


Existe un contraste paradigmático (por lo idealista) y al mismo tiempo quizás hasta impreciso en la concepción de que, en un mundo dirigido por el modelo económico capitalista, puedan reducirse los niveles de pobreza y consecuentemente se reduzcan los altos estándares existentes de energía contaminante, mientras para ello se hace un uso más sostenible y adecuado de los recursos naturales.

Y es que la base primigenia en las relaciones capitalistas están hoy por hoy basadas en el uso  indiscriminado e irresponsable de los recursos naturales sin importar que para ello se creen niveles exorbitantes de energía sucia o que el entorno, que nuestra generación le debemos a nuestros nietos y bisnietos, sea progresivamente depredado y llevado hasta niveles de descalabro alarmante. Sigue leyendo

Los tuareg, una nación sin Estado


Podría causar cierta extrañeza para algunos el hecho de que nos refiramos a un pueblo que, a nuestro entender, constituye una nación y que, sin embargo, no posee un estado y otros podrían afirmar que los tuareg no tienen un estado porque ni siquiera llegan a ser nación.No obstante estos pareceres, y basándonos en los más elementales conceptos sociológicos, una Nación es un conglomerado de personas que comparten usos y tradiciones y que están atados firmemente a la idea del nacionalismo como lazo conductual, estando dentro de un país determinado o bien, dispersos en diferentes puntos geopolíticos.

El Estado es entonces, ese mismo grupo de personas, pero con una base jurídica que reglamenta sus relaciones legales y sociales, con una gerencia gubernamental determinada, y que están enclavados en un territorio delimitado y soberano en el que sus habitantes se abrazan al patriotismo. De manera que, se infiere que el Estado es una nación jurídica y políticamente organizada. Sigue leyendo

Taiwán visto por los ojos de un visitante


Confieso que, aunque conocía a grosso modo aspectos interesantes sobre la República de China (Taiwán), nunca había sentido la curiosidad de visitarla, sin embargo, la vida iba a depararme la agradable sorpresa de poder estar frente a la laptop escribiendo para ustedes mientras en los pasillos del edificio de la Comisión Nacional de Defensa, en donde me encuentro, alguien conversa en mandarín… Estoy de visita en Taiwán por dos semanas y me gustaría compartir con ustedes las particularidades de esta experiencia. Sigue leyendo

Estados Unidos mira de nuevo hacia América Latina


Lea nuestro artículo en el siguiente enlace. http://www.elcaribe.com.do/2011/10/14/estados-unidos-mira-de-nuevo-hacia-america-latina

La doctrina Hessel se adueña de Wall Street


Stephane Hessel hace renacer en el  ciudadano del mundo el deseo de participar en los cambios que amerita su entorno.

Para leer el artículo completo pulse en el enlace: http://www.elcaribe.com.do/2011/10/07/la-doctrina-hessel-se-aduena-de-wall-street

Convenio Cultural entre la República Dominicana y la República de Chile


El día 19 de enero del presente año el presidente Leonel Fernández promulgó el Convenio Cultural entre la República Dominicana y la República de Chile el cual había sido firmado el 17 de julio del año 1981 en Santiago de Chile por Manuel E. Tavares Espaillat, quien a la sazón fungía como Secretario de Estado de Relaciones Exteriores dominicano y su homólogo chileno en idénticas funciones.

Con este convenio se pretende crear entre los dos países un ambiente de amplia cooperación, con el objetivo de promover e intensificar las relaciones culturales, educacionales y científicas entre los dos Estados. En ese tenor se establecen en el mismo las especificidades pertinentes para lograr ese propósito, a saber: el reconocimiento mutuo de los títulos y grados académicos expedidos y reconocidos oficialmente por las Partes, la concesión recíproca de becas, la facilitación de la difusión de expresiones culturales autóctonas de un Estado en el territorio del otro, entre otras cosas.

La cultura es hoy en día un elemento esencial en las relaciones internacionales de los países y uno de los ejes transversales de una política exterior programática y bien diseñada, de suerte que posee plena incidencia en aspectos incluso tan decisivos como los factores políticos, económicos y estratégicos que inciden directamente en las relaciones estaduales. La República Dominicana convencida de esto, da pasos de evolución importantes en la difusión de su cultura y de las bondades de su identidad nacional a nivel continental, lo que incorporado a gestiones impolutas de política exterior, buscan posicionar nuestro país en una esfera de atención privilegiada que en un futuro no muy lejano aporte el bienestar oportuno y el reconocimiento merecido al pueblo dominicano.

La resaca del alcohol… digo, del Poder


Hangover, resaca, guayabo, goma, chuchaqui, futsukayoi … son solo algunos denominativos utilizados en ciertos países para definir aquello que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española instituye como: “cuadro de malestar general que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso”.

Todos los que en algún momento de sus vidas han pasado por la ingesta de alcohol, sin importar la razón (social, compulsiva, depresiva, celebrativa, etc.), conocen la sensación de muerte que se produce después de abusar de las copas y de su contenido; mucho peor si a la ingesta pura y simple de alcohol se agrega el hecho de la mezcla de marcas o a la par de otras bebidas espirituosas o simplemente el acompañamiento clásico y pernicioso al trago: uno o diez  tabacos…

La cabeza duele en demasía… la respiración que normalmente surge de manera acompasada de nuestros pulmones adquiere visos de lamento febril salido de las entrañas de un túnel frio y lastimero, nuestra presión sanguínea es tan fuerte y tan perfectamente palpable, que sentimos que todo el cuerpo se estremece al compás del latido del corazón, en fin, es un panorama y una sensación tan penetrante que percibimos de cerca una agonía tal, que más de uno ha de exclamar: “Co.. no vuelvo a beber jamás”.

Sin embargo, la sensación de bienestar, desinhibición, alegría, gozo, holgura, en la  que se deleita  la persona en los momentos de paladear el gustillo exquisito y el aroma embriagante del alcohol, hacen que de nuevo el individuo condescienda ante la tentación de sentirse dios en el lapso de tiempo comprendido entre la elevación del nivel etílico en sus venas y el momento en que el cuerpo comienza a rechazar de forma natural todo ese universo creado bajo la combinación de la imaginación y el efecto alucinógeno del alcohol.

Todo ese proceso es muy parecido a otro que se da en nuestra sociedad: “La embriaguez producto del PODER”. Según dice Foucault: “el poder debe ser ejercido en red y, en ella, los individuos no sólo circulan, sino que están siempre en situación de sufrirlo, pero también de ejercerlo en determinado momento de su vida”. Cuando el individuo, en su corto o perezoso juicio, no se da cuenta del carácter cíclico y, por tanto, flotante, inestable del poder; cuando éste no es asumido en esa forma y muy por el contrario, es tomado como rehén individual por una persona, buscando ser dios, embriagándose de sus efectos, minimizando elementos circundantes (incluyendo a las personas), lacerando, lastimando, humillando, inutilizando la dignidad de los “humanos inferiores” que les son útiles a sus desmanes caricaturescos; huyendo del sufrimiento que puede acarrear el mismo y produciendo angustia, pesadumbre a diestra y siniestra a las demás personas, simplemente ha de esperarse que la resaca, el hangover, el futsukayoi, o como usted quiera llamarle, ha de ser sumamente aleccionador, pero sobretodo, muy doloroso, triste y lamentable.

“Todo pasa y todo queda”, reza una hermosa canción del poeta y cantante Joan Manuel Serrat… Ojalá que cuando todo pase, por lo menos quede algo de lo que una vez fue ese ser humano y que la resaca producida por el poder que le embriagó no arrase con lo que subsista aún en ese momento de su condición de “pobre persona”.

La resaca por alcohol arranca suspiros de quienes observan: “pobre borracho!”…

La resaca a causa del poder solo concita desprecio y glosas recriminatorias de quienes habitaban el mismo espacio aunque pasasen desapercibidos, además de cruda repulsa de parte de los que fueron a la fiesta y aunque tomaron ligeras dosis de poder, nunca llegaron al penoso estado de embriaguez…

Salud!!!::::