Norcorea, la rémora del este asiático


Estuve buscando en mi mente un adjetivo que retratara de cuerpo entero la actitud mezquina, interesada, antojadiza, burda, provocativa, entre otras cosas, con la que se maneja en la comunidad internacional y en sus relaciones con sus más cercanos vecinos el régimen de Corea del Norte y más que un adjetivo me decidí por el sustantivo femenino “rémora” que puede tener el significado de “pez marino tropical que se adhiere a otros de mayor tamaño para comer los restos de lo que aquel pesca para sí”; o bien, puede tener la acepción de “cosa que detiene, impide o dificulta un proceso, un proyecto o una acción”; valores lingüísticos que indistintamente muestran lo que realmente representa Norcorea en medio del progreso, tranquilidad y ambiente de buena vecindad y cooperación en que viven los más de 1,500 millones de personas en el Este Asiático o Asia Oriental.

A finales del pasado año y, a propósito de la muerte del entonces líder norcoreano Kim Jong Il y del ascenso al poder de su hijo y sucesor Kim Jong Un, me arriesgaba a  pronosticar en esta misma columna, cito: “luego de que este veinteañero resuelva su nido de poder interno deberá… enviar una señal al exterior de que aún siguen vivos y de que mantienen la intención de vivir a costa del miedo y del terror… Y para ello… habrán de cometer la imprudencia de atacar, o por lo menos provocar un conflicto con Corea del Sur o con Japón…” termina la cita.
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La ONU y el conflicto en Siria


“…preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles…” así inicia el preámbulo de  la Carta de las Naciones Unidas que fue firmada por 51 Estados en San Francisco, luego de casi cinco años de largas negociaciones para arribar al texto final y como consecuencia inmediata de los horrores vividos por la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Este texto es considerado como una especie de “Carta Magna” de la Organización de Naciones Unidas, porque con ella se inicia el tinglado de este sujeto de derecho internacional y se establecen los órganos institucionales  que regirán como estamentos constitutivos en el funcionamiento cotidiano de la misma. Sigue leyendo

Convención contra la Tortura y otros tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, del 10 de Diciembre de 1984


Al día de hoy, República Dominicana es parte de cinco de los siete principales instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos, solo la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, por no haber sido ratificados aún por nuestro país, escapan a esta lista.

Los Derechos Humanos constituyen en sí mismos un elemento medular en la conformación de las bases que garantizan, en pos del desarrollo integral y estructural del individuo, el disfrute de un estado de pleno derecho, de equidad y de respeto a la dignidad humana en cualquier país del mundo, de manera que, en consonancia con esa visión, la República Dominicana firmó el 04 de febrero de 1985 la Convención contra la Tortura y en una visible muestra de voluntad política y de consistencia en la intención de hacer de nuestro ordenamiento jurídico un modelo de legalidad y de respeto por los derechos fundamentales en la región, el Superior Gobierno y el Ministerio de Relaciones Exteriores han llevado a la aprobación congresual dicha convención, abocándose en los próximos días a depositar por ante el Secretario General de Naciones Unidas el Instrumento de Ratificación que convertiría a nuestro país en el numero ciento cincuenta en ratificar la misma.

Han transcurrido, por tanto, casi veintiséis años desde la firma por parte de nuestro país, de esta Convención. Con la aprobación congresual y con la consabida puesta en vigor de la misma dentro de un corto tiempo, se demuestra una vez más el cumplimiento del compromiso que como institución tiene y lleva a cabo el Ministerio de Relaciones Exteriores con el desarrollo en el país de una cultura de protección a los derechos fundamentales del ciudadano y además con la visión programática de una política exterior dirigida por el gobierno y destinada a hacer de nuestra patria un referente obligatorio de respeto a la dignidad primigenia del individuo.

La odisea de Palestina ante Naciones Unidas


Para leer el artículo completo pulse sobre el enlace: http://www.elcaribe.com.do/2011/09/23/la-odisea-de-palestina-ante-naciones-unidas

Protocolos para la Represión de los Actos Ilícitos contra la Seguridad de las Plataformas Fijas emplazadas en la Plataforma Continental.


Entendiendo que los protocolos internacionales son los acuerdos de voluntades entre dos o más estados que modifican cartas o tratados internacionales, se firma el Protocolo para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de las Plataformas Fijas emplazadas en la Plataforma Continental, el 10 de marzo de mil novecientos ochenta y ocho (10/03/1988).

 Esto se hace porque, aunque el objeto del Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Navegación Marítima es el de fomentar la cooperación internacional entre los estados con miras a elaborar y adoptar medidas eficaces y prácticas para la prevención de todos los actos ilícitos contra la seguridad de la navegación marítima y para el enjuiciamiento y castigo de los perpetradores, por medio del mismo, tan solo se estipulan y se condenan actos ilícitos perpetrados sobre “buques” ( utilizo aquí la misma palabra utilizada en el Convenio)  y todo lo relacionado a la seguridad de las personas y bienes afectados por la explotación regular de los servicios marítimos.

 De modo que, el mismo día en que se firma el Convenio (10 de Marzo 1988) se firma también el Protocolo para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de las Plataformas Fijas[1] Emplazadas en la Plataforma Continental del 10 de Marzo de 1988, como una forma de expandir los efectos del mismo sobre los delitos cometidos a bordo de plataformas fijas o en contra de estas.

 El día catorce del mes de octubre del año dos mil cinco, se firma en Londres un nuevo Protocolo, que modifica el de 1988, con la intención de tecnificar, modernizar y hacer mas operativo y abarcante, todo lo relacionado a la tipificación y consecuente castigo a los crímenes perpetrados hacia y desde las Plataformas Fijas emplazadas en la Plataforma Continental, al mismo tiempo que amplía la lista de ofensas constituidas como ilegales bajo el tratado.

 La nueva estructuración de este protocolo, conlleva la revisión de los artículos del 1 al 4 del protocolo del 1988, se agregan al mismo los artículos 2bis y 2ter, incluidos en el Art. 4, los cuales constituyen una revisión pormenorizada del  párrafo 2 del Protocolo del 1988, al que en efecto, sustituyen, consagrando y conservando en sus líneas, un extracto del mismo, aunque con ribetes más abarcantes.

 De manera que la ratificación de estos dos Protocolos, por mandato íntegro del último (Art. 6. Párrafos 1 y 2, Protocolo 2005), refunde los mismos en uno solo; constituido por la forma revisada de los artículos 1 al 4 del Protocolo de 1988 y del 8 al 13 del protocolo del 2005.

Estos dos Protocolos, por último, forman parte de los denominados “Convenios y Protocolos Universales Contra el Terrorismo”, los cuales han sido desarrollados bajo el auspicio de las Naciones Unidas y sus agencias especializadas y que sirven como el régimen global contra el terrorismo y como un marco importante para la cooperación internacional en la lucha contra este flagelo.

                                                                                                                                    RT


[1] Plataforma Fija: Isla artificial, instalación o estructura sujeta de manera permanente al fondo marino con fines de exploración o explotación de los recursos u otros fines de índole económica. Art. 1, Párrafo 3. Protocolo 1988.

Convenio sobre la Marcación de Explosivos Plásticos para los fines de Detección del 1ro de marzo de 1991.


 

La privatización de áreas de administración que han pertenecido tradicionalmente al sector público, las alianzas entre líneas aéreas, la contratación externa y el arrendamiento de de aeronaves, entre otras cosas, forman parte de la liberalización económica que se ha producido en el ámbito de la aeronáutica y que tiene connotada e inmediata repercusión en la seguridad y la protección de vidas ligadas al uso de la aviación.

 A partir de la resolución 635 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 14 de junio de 1989 y la 44/29 del 04 de diciembre del mismo año, adoptada por la Asamblea General, en las que se pide a la organización de Aviación Civil Internacional que incremente su labor para establecer un régimen internacional de marcas de explosivos plásticos o en lámina que permitan detectar su presencia, como estrategia importante para preservar la seguridad en la aviación internacional, se produce en el 1991 la adopción de este importante Convenio.

Con la adopción de este Convenio y con el compromiso de los Estados en lo que tienen que ver con la marcación, se busca evitar cualquier atentado contra al actividad aeronáutica que fuese a llevarse a cabo con explosivos plásticos que no eran detectables por los sistemas de seguridad utilizados en los aeropuertos internacionales y por lo operadores aéreos, al tiempo que compromete a las Partes en el mismo, a adoptar las medidas necesarias para prohibir e impedir la fabricación en su territorio de explosivos sin marcar; impedir su entrada y salida y ejercer un control estricto, eficaz e infalible sobre la tenencia y transferencia de éstos en su territorio.

La República Dominicana, tradicional y consuetudinariamente ha sido compromisaria de instrumentos que prevengan la ocurrencia de actos terroristas en cualquier área y al mismo tiempo ha predicado en la comunidad internacional su política de preservación y de adherencia consciente al clima de paz necesario para el desarrollo de los pueblos; y, en ese sentido, hace efectiva su decisión de pertenecer al Partenariado de este Convenio con la promulgación del mismo y con el envío a nuestra Mision ante la OACI, el pasado 13 de septiembre del año en curso, del Instrumento de Adhesión correspondiente para ser depositado ante la Secretaría General de esa Organización.