Siria, cordura y diálogo vs. intereses (2 de 2)


La Responsabilidad de Proteger (R2P)
siriaLa R2P es un término acuñado en el 2005 en una resolución de la ONU y que, además de ser en la práctica una excepción a la norma Ius Cojens del derecho internacional, de no injerencia o intervención en los asuntos internos de los Estados, autorizaría el uso de la fuerza en casos de que un Estado no pueda proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad.

 

Parecería ser este el principio que podrían invocar las naciones de occidente, especialmente EE.UU, Francia y Gran Bretaña, para iniciar una acción interventora en Siria, pues el argumento de una acción apoyados en los mismos motivos que tuvo la OTAN para bombardear Kosovo no tendría cabida aquí, sobre todo porque no se está barajando –por lo menos hasta ahora- la idea de secesión territorial y política basada en la autodeterminación de una parte de ese país como ocurría cen Kosovo.Ahora bien, la R2P, de acuerdo a la ONU es, primero una responsabilidad integral del Estado mismo y solo, en un segundo lugar y en caso de incapacidad de éste, se convierte en una responsabilidad “supletoria” de la “comunidad internacional”, siempre, bajo las prescripciones existentes en la Carta de Naciones Unidas, que solo acepta la opción de la fuerza dentro del ámbito de su capítulo VII, con la autorización expresa del Consejo de Seguridad de la ONU y cuando ya se hayan agotado –como requisito sine qua non- todos los medios pacíficos prescitos en el artículo 33 de la Carta.

En base a lo ante citado, ¿cuántos estados deben estar de acuerdo en una iniciativa para poder llamarse de “comunidad internacional? ¿Psiria2ueden dos o tres poderosos Estados tener para sí la denominación de tal?Otra pregunta que me hago es ¿se han agotado los medios diplomáticos para este caso? De ser afirmativa la respuesta: ¿cómo se le podría llamar al cónclave que el enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe para el conflicto sirio prepara para septiembre en Ginebra?

¿No podría ser posible que se hayan instrumentalizado acontecimientos para, como en el caso de Danzig, provocar unos deseados efectos a contrapelo de una solución política y diplomática del conflicto?

Faltaría por decir además que los cuatro requisitos para la intervención de la “comunidad internacional” en un estado son tipos penales por lo que deben ser  pronunciados por un tribunal competente o, en última instancia, por un órgano independiente de investigación y cualificación antes de que algunos Estados que juegan a ser jueces y partes –y policías que castigan- se atribuyan el derecho a bombardear otro Estado, con armas que, aun convencionales, tampoco discriminan entre buenos y malos y mucho menos entre civiles y militares.

Baile de intereses

El mundo es testigo de los efectos de las intervenciones recientes en Oriente Próximo y de los estragos que han producido éstas y, por eso, justamente en donde tienen mayor rechazo es en la población de las potencias de occidente que se han atrevido a llevarlas a cabo.

Es el caso de los Estados Unidos en donde se calcula que un 60% de su población está en contra de una intervención a Siria; o el caso de Reino Unido en donde se produce una situación similar. Definitivamente, las mentiras e instrumentalización de escenarios falsos en las invasión a Iraq –las dos de padre e hijo Bush-  acabaron con la credibilidad de acciones interventoras sin importar el pretexto.

siria3Aparte de ese elemento, algunos datos de Irak sirven para darnos cuenta de lo nefasto de esas iniciativas. Desde el 2003 a la fecha allí murieron 125,325 civiles por violencia según la ONG “Iraq Body Count”; 5 millones de desplazados; 1 millón de refugiados, 60% sin agua potable.

Por otro “muy conveniente” lado, tres empresas que tienen que ver con seguridad y de capital estadounidense y británico –según Financial Times- han logrado beneficios de 45,400 millones de dólares.

Esa parte de “intereses” es importante para entender el conflicto en Siria también, aunque coexisten otros factores religiosos y geoestratégicos que no trataré –por la extensión- en este artículo. Existe un proyecto de gasoducto “Transadriatic Pipeline o TAP” de capital británico-noruego-francés y con la participación de Turquía, Arabia, Jordania, Israel y Catar que pretende llevar gas desde el mar Adriático al occidente y que justamente compite con el acuerdo para un proyecto similar firmado por Siria, Irán e Irak para construir un gasoducto que lleve gas desde el yacimiento iraní de South Pars, el más rico descubierto hasta el momento, hasta el Mediterráneo y de ahí a Europa para el 2016, con lo que le quitaría a Turquía y a Catar el monopolio de este recurso energético y afianzaría a Irán, que ya se beneficia de la reducción de talibán y de la muerte de Sadam Hussein –gracias y para pesar de los Estados Unidos- en una potencia regional.

El uso de armas químicas no debe repetirse y de igual forma los intereses particulares de algunos estados no deben seguir produciendo muertes. Termino parafraseando al Papa “demos una oportunidad a la diplomacia; una oportunidad a la paz”. –

@robert_takata
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