Norcorea, la rémora del este asiático


Estuve buscando en mi mente un adjetivo que retratara de cuerpo entero la actitud mezquina, interesada, antojadiza, burda, provocativa, entre otras cosas, con la que se maneja en la comunidad internacional y en sus relaciones con sus más cercanos vecinos el régimen de Corea del Norte y más que un adjetivo me decidí por el sustantivo femenino “rémora” que puede tener el significado de “pez marino tropical que se adhiere a otros de mayor tamaño para comer los restos de lo que aquel pesca para sí”; o bien, puede tener la acepción de “cosa que detiene, impide o dificulta un proceso, un proyecto o una acción”; valores lingüísticos que indistintamente muestran lo que realmente representa Norcorea en medio del progreso, tranquilidad y ambiente de buena vecindad y cooperación en que viven los más de 1,500 millones de personas en el Este Asiático o Asia Oriental.

A finales del pasado año y, a propósito de la muerte del entonces líder norcoreano Kim Jong Il y del ascenso al poder de su hijo y sucesor Kim Jong Un, me arriesgaba a  pronosticar en esta misma columna, cito: “luego de que este veinteañero resuelva su nido de poder interno deberá… enviar una señal al exterior de que aún siguen vivos y de que mantienen la intención de vivir a costa del miedo y del terror… Y para ello… habrán de cometer la imprudencia de atacar, o por lo menos provocar un conflicto con Corea del Sur o con Japón…” termina la cita.

Hoy, a menos de cuatro meses de haber escrito aquello y a poco más de un mes de que el régimen de Pyongyang ventajosamente  concretó con los Estados Unidos una moratoria en su programa nuclear a cambio de la entrega de 240,000 toneladas de alimentos, Japón ha decretado alerta máxima, misiles tierra-aire han sido apostados en lugares estratégicos para defender el territorio nipón y buques destructores toman posiciones, listos para cualquier contingencia, mientras que sus vecinos filipinos programan la desviación de más de 20 rutas aéreas para evitar peligros y preservar la seguridad de las personas a bordo de aeronaves en tránsito desde y hacia países vecinos.

¿Cuál es la razón de tanto alboroto?  Pues, a Corea del Norte (al parecer dándonos la razón) se le ocurrió la idea de lanzar un cohete en estos días con el pretexto de poner en órbita un satélite de observación y conmemorar con ello los cien años que celebraría el “eterno líder” Kim Il Sung, el domingo próximo, de haber estado vivo.

Sin embargo, la comunidad internacional, occidente y los países vecinos se oponen a esto porque violaría las resoluciones 1718 (2006) y 1874 (2009) del Consejo de Seguridad de la ONU que exige la renuncia de Norcorea a todo tipo de prueba con tecnología de misiles balísticos, ya que para muchos esta estrategia es solo una cortina de humo para realizar una prueba balística encubierta con un misil de largo alcance.

Japón mantiene tensas relaciones con Corea del Norte, primero, por el tema, nunca resuelto del todo, de los ciudadanos japoneses raptados en los años setenta y ochenta por Pyongyang y, segundo, por la amenaza latente de los centenares de misiles de mediano alcance (NoDong) que posee el régimen e incluso por algunos TapoeDong de largo alcance, con uno de los cuales realizaron una prueba en 1998 sobrevolando  territorio nipón (Isla de Honshu) para estrellarse al otro lado, en el mar del Este del archipiélago.

Norcorea no ha variado su política de esquilmar a sus vecinos y a los Estados Unidos bajo el pretexto de la posesión irresponsable de armas nucleares, del desarrollo progresivo de las mismas, aparte de su acostumbrada actitud de sembrar inestabilidad y desasosiego en una zona de ciudadanos trabajadores, progresistas y pacíficos; y con este lanzamiento, escudados en la excusa de la puesta en órbita de un satélite,  solo busca dejar claro a sus vecinos que posee el potencial bélico para atacar no solo a territorios cercanos a sus costas, sino también a aquellos que como Filipinas está más allá de la frontera de su archirrival Japón, coincidiendo esto, además, con las elecciones presidenciales de su gemelo y antítesis Corea del Sur.

Continua siendo, Norcorea, de manera invariable, una rémora que obstaculiza su propio desarrollo y atenta contra el mantenimiento de la paz y la concordia de todo el este asiático.

También puede leer este artículo en el siguiente enlace: http://www.elcaribe.com.do/2012/04/13/norcorea-remora-del-este-asiatico

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