Disolución de las Antillas Holandesas a partir del 10 de octubre del 2010


Las Antillas Holandesas, compuesta por Aruba, Curazao, San Martin y por las islas de Bonaire, San Eustaquio y Saba, había sido parte del Reino de los Países Bajos desde 1954, hasta que el 1ro de enero de 1986 Aruba logra convertirse en un país autónomo; de modo que, las Antillas Holandesas quedaría conformada por las cinco entidades restantes. A partir del pasado 10 de octubre del 2010, sin embargo, Curazao y San Martin, sobre la base de obligarse, entre otras cosas, a luchar contra la corrupción y el crimen y por una disolución de la soberanía del país europeo sobre los mismos, se convierten en los Estados autónomos más jóvenes de la comunidad internacional. Las islas de Bonaire, San Eustaquio y Saba pasan a convertirse en municipalidades especiales autónomas o de ultramar de Holanda. De esta manera, ya no existirá en lo adelante el denominativo de “Antillas Holandesas o Neerlandesas” sino que más bien deben ser tratadas las entidades por separado como Estados.

En lo que a las relaciones consulares y a los asuntos migratorios de la República Dominicana con estos dos nuevos Estados se refiere, la Embajada de los Países Bajos acreditada aquí, tendrá dentro de sus instalaciones, una representación de cada país por separado que ha de encargarse de los asuntos migratorios y consulares inherentes a sus respectivos países; esto en el entendido de que el rey holandés continuará siendo el jefe de Estado, supervisando las relaciones exteriores y la defensa de sus ex colonias, y los habitantes de las islas seguirán siendo ciudadanos holandeses, con pasaporte de ese país.

En cuanto a la acreditación de cónsules en esos nuevos países, la República Dominicana cuenta con cónsules rentados en Curazao y San Martín1, de modo que no habría mayores contratiempos que los derivados del cotidiano menester consular. En lo que se refiere a las islas de Bonaire, San Eustaquio y Saba, las relaciones consulares continuarán siendo gestionadas por el cónsul nuestro ante el Reino de los Países Bajos, ya que estos islotes continúan siendo una especie de municipios autónomos del reino.

De manera que, con las dos dependencias independientes pertenecientes a Curazao y San Martín situadas en la Embajada del Reino de los Países Bajos en nuestro país y con los consulados nuestros en esos dos nuevos países, las relaciones consulares y la regulación del flujo migratorio no supondría variables significativas más que los elementos de forma a la hora de hacer una nueva acreditación allí, o sea, ya no se haría mención de las Antillas Holandesas, sino que debe hacerse referencia explícita al Estado de Curazao y al Estado de San Martín.

Convenio Cultural entre la República Dominicana y la República de Chile


El día 19 de enero del presente año el presidente Leonel Fernández promulgó el Convenio Cultural entre la República Dominicana y la República de Chile el cual había sido firmado el 17 de julio del año 1981 en Santiago de Chile por Manuel E. Tavares Espaillat, quien a la sazón fungía como Secretario de Estado de Relaciones Exteriores dominicano y su homólogo chileno en idénticas funciones.

Con este convenio se pretende crear entre los dos países un ambiente de amplia cooperación, con el objetivo de promover e intensificar las relaciones culturales, educacionales y científicas entre los dos Estados. En ese tenor se establecen en el mismo las especificidades pertinentes para lograr ese propósito, a saber: el reconocimiento mutuo de los títulos y grados académicos expedidos y reconocidos oficialmente por las Partes, la concesión recíproca de becas, la facilitación de la difusión de expresiones culturales autóctonas de un Estado en el territorio del otro, entre otras cosas.

La cultura es hoy en día un elemento esencial en las relaciones internacionales de los países y uno de los ejes transversales de una política exterior programática y bien diseñada, de suerte que posee plena incidencia en aspectos incluso tan decisivos como los factores políticos, económicos y estratégicos que inciden directamente en las relaciones estaduales. La República Dominicana convencida de esto, da pasos de evolución importantes en la difusión de su cultura y de las bondades de su identidad nacional a nivel continental, lo que incorporado a gestiones impolutas de política exterior, buscan posicionar nuestro país en una esfera de atención privilegiada que en un futuro no muy lejano aporte el bienestar oportuno y el reconocimiento merecido al pueblo dominicano.