Algo para sonreir: “Misterio” en la carretera de Constanza


constanza

(Esta es mi tierra… específicamente, El Río, Constanza. Ah, hay otros cuentos como el que narra la historia de una joven a la que algunos aseguran haber visto en las madrugadas oscuras en los serpenteantes “caminos” de este esplendoroso lugar, la cual al sonreir deja al descubierto el algodón que le llena la boca…) Cierto o no, no me gustaría constatarlo…

 

Un hecho para tomar en cuenta cuando viajes por las  carreteras de Constanza de noche. 

Esto sucedió hace poco y parecería extraído de una de las películas de suspenso de Alfred Hitchcock.  El lugar, carretera de Constanza, en plena Cordillera Central de la República Dominicana.

El suceso, lo siguiente:

Un hombre estaba parado a la orilla de la carretera en medio de una oscura y tenebrosa noche, en espera de transporte para llegar al poblado de La Palma, distante a unos 2 Km., en el momento que caía un fuerte aguacero en la zona.

Pasó un tiempo pero nadie se paraba.

La lluvia era tan fuerte que apenas se alcanzaba a ver a unos tres metros de distancia.  De repente vió cómo un extraño carro se acercaba lentamente y al final se detuvo.

El señor, por lo precaria de su situación, sin dudarlo, rápidamente se subió al carro y cerró la puerta, volteó y se dió cuenta con asombro y horror de que nadie iba manejándolo.

El vehículo arrancó suavemente.  El tipo miró hacia la carretera y vió con terror que adelante había una curva. Asustado, comenzó a rezar e implorar por su salvación, al advertir su trágico destino.

El tipo no había terminado de salir de su espanto cuando justo antes de llegar a la curva, entró una mano tenebrosa por la ventana del chofer y movió el volante lentamente pero con firmeza.

Paralizado del terror y sin aliento, cerró sus ojos, se aferró con todas sus fuerzas al asiento. Inmóvil e impotente vió que sucedía lo mismo en cada curva del tenebroso y horrible camino, mientras la tormenta aumentaba su fuerza.

El tipo, sacando fuerzas de donde ya no quedaban, se tiró del automóvil y se fue corriendo hasta el poblado más cercano, deambulando todo empapado, hasta encontrar un colmadón en el que sonaba una bachata estridente.

Entró al colmadón y pidió una botella de VAT-69 y temblando aún, les empezó a contar a los presentes, cinco hombres y una mujer, la horrible experiencia que acababa de presenciar.  Se hizo un silencio ante el asombro de todos, que comenzaron a mirarlo con extrañeza y hasta sarcasmo.   El tipo apuraba cada trago de alcohol, logrando beberse media botella en apenas tres minutos.

Al rato todos miran con estupor que en medio de la fuerte lluvia se para frente al colmadón el carro sin chofer.

Luego entran al colmadón 2 morenos empapados de agua y uno le dice al otro:

-‘Mira Pedro, allá está el idiota que se subió al carro cuando lo veníamos empujando!!”.  

 

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2 pensamientos en “Algo para sonreir: “Misterio” en la carretera de Constanza

  1. Joel Delgado dice:

    Estimado compañero y amigo, creo que me he querido morir, pero de la risa, he leído con tanta atención tu post, que cuando llegué al final, sólo me dieron ganas de hacer de “jondearme a lo consuelito”.

    Sirva este mensaje de recuerdo, de que las amistades no se borran con el tiempo, los buenos amigos, dentro de los cuales te cuento, se llevan en el corazón, y siempre, siempre, a pesar de todos los altos y bajos de la vida, se quedarán ahí. A menos que tú seas el del cuento.

    Te pasaste robert, saludos a su señora esposa,

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