LOS PIRAÑAS O NOMADAS URBANOS


Pirañas

A más de uno de nuestros lectores,  la primera parte de este título le parecerá familiar si asocia la temeridad, voracidad, desacato, audacia, desgarro, etc. que caracteriza a esta especie de peces que, por lo general, habita las turbulentas y profundas aguas del río más grande del mundo, el Amazonas,  con el carácter sociológico que envuelve la realidad de los niños que viven como “nómadas urbanos” y que se concentran como pequeñas “fierecitas” en los semáforos e intersecciones de nuestro bien amado “Gran Santo Domingo”, así como también en las demás provincias de importancia de la República Dominicana.

Los transeúntes que se desplazan, ya sea en vehículos o a pie, por  las calles de Quisqueya, deben lidiar a diario con la conducta impropia de niños (en su mayoría haitianos) que pululan como moscas en las aceras e intersecciones, buscando a como de lugar ser favorecidos por  la bondad de algún ciudadano con la presea de alguna que otra moneda, la que no siempre es entregada a ellos por “humana solidaridad” con la condición de pobreza que éstos viven o representan, sino mas bien, para quitarse de encima la caterva de “pirañas” que con una actitud que daría al traste con el comportamiento ecuánime y tranquilo del más sencillo de los mortales, ataca a los vehículos y a los ciudadanos que deben detenerse por la fuerza conductual en cada semáforo de la ciudad.

El denominativo de “PIRAÑAS”, debo confesar, no es una invención del suscrito para denominar a estos grupos de niños que, atrapados por la pobreza, indigencia, delincuencia, y, victimas en su mayoría del negocio perverso del trafico y trata de personas, llenan nuestras calles y adornan nuestras esquinas como corolario indicativo de la ausencia de soluciones a problemas ancestrales de los que nuestros pueblos siempre han sido víctimas, sino mas bien, es el título nominal bajo el que son conocidos millares de niños que viven en la indigencia, y, literalmente “viven DE la indigencia” en países sudamericanos como Perú, Uruguay, Bolivia, etc.

Y en los países sudamericanos, estos niños y adolescentes “Viven DE la indigencia” porque este es el pretexto para cometer todo tipo de transgresiones a la ley y para iniciarse en caminos que los llevan a convertirse en temidos delincuentes y en violadores constantes del sistema de leyes, obviamente, si logran llegar a convertirse en adultos después de sobrevivir a las tropelías del destino y del mundo en el que les ha tocado iniciarse y vivir .

La República Dominicana tiene que, como reza el dicho popular, “CORRERLE COMO EL DIABLO A LA CRUZ” a crear las condiciones para que en su seno se produzca el ambiente propicio en el que se reproduzcan estos malos engendros societales que traen desasosiego e inseguridad a la población.

Digo esto porque, no podemos “darnos el lujo” de pecar de incautos, ingenuos o, simplemente tratar de tapar el sol con un dedo. El proceso biológico al que están destinados los seres vivos los lleva a crecer, fisiológicamente hablando. De manera que, estos niños que, reitero, por luchas que se han escenificado en nuestras calles han erradicado y desplazado a los tradicionales dominicanitos que pedían en las esquinas y ahora son la mayoría de nacionalidad haitiana, los cuales emigran como nómadas de un sector a otro, han de pasar por las lógicas etapas por las que transita un ser humano hasta la vejez y pueden, en el trascurso de esos años venideros, regalarle de gratis a la República Dominicana, uno de los mayores problemas sociales a los que ha estado expuesta.

Ahora bien, existe una disparidad lógica entre la realidad del problema social que, originado por estos segmentos societales, viven los países sudamericanos y el que vive y ha de incrementarse en poco tiempo en la República Dominicana. En los primeros, sus “pirañas”, son nacionales de sus respectivos países; en la República Dominicana, los nuestros no son nuestros, sino que son el resultado del trafico y trata de ilegales desde la hermanita “Tierra Alta” o Haití, los cuales son traídos desde que nacen, unos, en el vientre de madres ilegales, otros.

De manera que, urge la actuación concienzuda y mancomunada de las ONG que trabajan a favor de estas minorías y de las autoridades que, se supone, nos representan a todos como mayoría. No basta con la puesta en agenda de programas sociales si no se acompañan éstos de los correctivos necesarios para erradicar un problema desde los cimientos más profundos del mismo. Muchos quisieran ayudar a esos niños y en ese afán por hacerlo, se desprenden a diario de “algo” en cada semáforo (dependiendo de la cara de “tristeza ensayada” que se le muestre) sin pensar que alimentan con su buena acción el apetito de personas sin escrúpulos que utilizan a estos seres indefensos para llenar sus bolsillos… Estos pequeños “indefensos” son los mismos que son utilizados por otros delincuentes mayores para el narcotráfico (las leves y ligeras penas o correctivos derivados del Código del Menor vigente en la República Dominicana es el aliciente perfecto para que así suceda), después estos mismos “indefensos” comienzan a actuar y a delinquir de manera autónoma y van asaltando, violando y matando ciudadanos valiosos para la sociedad y al final, estos son los mismos “indefensos” que pueden llevar a la República Dominicana a ser víctima del mayor cataclismo social de su historia contemporánea con todos los efectos y consecuencias que eso implica.

Salud!!!!

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